Estamos Cambiando
- Pedro Garbi
- 23 jun 2017
- 3 Min. de lectura
La paternidad es una experiencia transformadora, se puede decir revolucionaria, porque a partir de ese momento nada va a volver a ser igual. Pero como todas las revoluciones, es avasalladora, abrumadora e imprevisible. La cantidad de sensaciones y sentimientos que se despiertan son incontables.

La cuestión es que a los varones, en esta sociedad machista, no nos enseñan a lidiar con esto sino a negarlo, es lo que hemos aprendido de nuestros padres y ellos de los suyos. De generación en generación reforzando que la crianza es cosa de mujeres, que los sentimientos son cosas de mujeres, que llorar, empatizar, comprender, comprometerse, interesarse, informarse con respecto a la crianza es algo que hacen las mujeres. Los hombres no. No lo necesitamos y nuestros hijos tampoco. Estamos para otra cosa. El trabajo, el sustento económico, la disciplina, el castigo, la autoridad, esas son nuestras funciones. Y siempre solos.
En cambio las madres, desde siempre, armando tribu, juntándose con otras madres, para descargar, para compartir, aunque más no sea el cansancio y la frustración.
Cuando esperábamos a L, nuestro hijo mayor, con la Mamá Jefa no sabíamos realmente nada y nuestra idea de crianza era similar al que tiene la mayoría de la gente, sin apego y sin respeto. ¿colecho? Noooo, a su cuna! ¿teta? Hasta los seis meses después mamadera ¿porteo? Para qué si esta el cochecito. Y así con mil cosas más. Fue la Mamá Jefa quien empezó a buscar información, a meterse en grupos y foros y páginas buscando respuestas. Y ahí empezaron a aparecer cosas que hasta el momento nos eran desconocidas (BLW, parto respetado, colecho, y un largo etc.). Ella de a poco y de tanto buscar encontró un grupo de madres con quienes compartir y apoyarse. Por lo tanto, si bien transitábamos al lado el camino de ser padres, hacíamos experiencias totalmente separadas.
No fue hasta cuando nos enteramos que en la panza crecía E, nuestro segundo hijo, que entendí todas esas cosas de las que la Mamá Jefa me había hablado, que me puse a leer, a informarme y descubrí lo poco que había hecho, la innumerable cantidad de errores que había cometido, lo sola que había dejado a mi compañera en muchas cosas, que empecé a deconstruir mis vínculos, la relación con mis viejos, con mis hermanos. Fue (y es) un proceso doloroso pero liberador y hermoso.
Pero siempre solo. Buscaba y no encontraba espacios ni otros varones interesados, porque no sabemos juntarnos y hablar de lo que nos pasa, de lo que sentimos, dar consejo y apoyo. Así que la Mamá Jefa me dijo: “¿porque no te abrís un Instagram?” y me gustó la idea, y de ahí a inaugurar un blog había un paso demasiado corto como para no darlo.
Por suerte estamos transitando una nueva ola feminista, donde la mujeres vienen a cuestionarlo todo y donde los varones hemos empezado a cuestionarnos y cambiar nuestras actitudes machistas, no solo en el ámbito social sino también en el personal, en nuestras relaciones de pareja y con nuestros hijos e hijas, porque lo personal también es político. Entonces muchos varones nos encontramos solos y pasando por mil cosas nuevas, y la necesidad de juntarnos crece. Por eso estoy contento que hace algunos días encontré un grupo en Facebook que tiene las características y la buena onda que buscaba y que con un grupo de padres que vivimos cerca estamos organizando para juntarnos a charlar y compartir.
De a poco, pero sin pausa, estamos cambiando.


















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