Dos relatos
- Pedro Garbi
- 19 dic 2018
- 1 Min. de lectura
Otro video
-¡¡¡PAPÁÁÁÁ!!¡¡¡ PONEME OTRO VIDEO!!!
Grita Ele desde el sillón mientras mira a Mikel y su hermanito Leo abrir juguetes en la tele.
“¡malditos los inventores de youtube!” pienso mientras me apuro a terminar de lavar los platos que quedaron sucios después de la cena.
-Vení, ayudame a lavar
- no quiero, es aburrido
“¿Por qué le puse un video? ¿Por qué no le pedí que me ayudara antes? ¿Por qué esa necesidad de hacer las cosas solo?”
Apuro la labor, si termino rápido quizás lo recate de la prisión televisiva.
“bueno, ese plato quedo medio sucio pero ya fue” pienso “lo importante es sacar a Ele de la tele…”
Los cinco pasos hasta el sillón se hacen duros, a esta altura del día el cansancio es una roca que busca aplastarme. Llego al sillón y quedo preso también de Mikel y Leo.
Ele me abraza mientras me cuenta que hacen los dos niños de la tele. Ya no sé si esto es tan malo.
Mariposas
A la hora en que la luz se torna naranja anunciado el atardecer, me siento a la sombra del tala que cobija nuestra casa a descansar.
Desde ahí, veo a los chicos, mis hijos, incansables, correr mariposas por el patio. Muertos de risa,

compinches, en cuero y en patas, viven el instante con una intensidad que envidio.
El verano esta por caer en el almanaque y las vacaciones empiezan a tener ese gustito de cuando era chico. Me voy a correr con ellos, la vida es demasiado hermosa como para descansar.


















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