top of page

Entre Nordelta y Roma, pasando por Misisipi

  • Foto del escritor: Pedro Garbi
    Pedro Garbi
  • 27 feb 2019
  • 3 Min. de lectura

“Cuando era más joven, a los nenes les decía por el nombre como si nada. Hoy les digo por el nombre pero siento que tienen una jerarquía diferente... Para mí por más chiquitos que sean son más que yo. Siento eso. Más que yo. Como si fueran mis jefes, por más que tengan ocho años, sí. El más chiquito me hizo reír el otro día. En la casa son todos de River y yo soy de Boca, ¿viste? Y el nene me dice: ’¿Vos de qué cuadro sos?’. ’Soy de Boca -le digo-, soy del mejor’. ’Ah, bueno -me dice-, entonces estás despedida’. Tiene cinco años. Y yo me reí y se lo conté a la mamá como algo divertido. Pero por dentro me había picado. Sentí como una discriminación. Pero no fue así, es un nene nomás, pero yo misma me impongo esa sensación. Creo que aunque vaya creciendo, yo nunca llego a ser una persona como sería mi jefe. Es una idea que tengo en la cabeza nomás, lo sé, pero es así’’ cuenta una empleada domestica de Nordelta a el diario La Nación. Imposible no sentir una mezcla de pena y rabia. La empleada no erra al decir que “es una idea” que tiene en la cabeza, porque es una ideología que los patrones han metido en la cabeza de las y los trabajadores, sobre todo del servicio domestico, y que se remonta hasta los días de la colonización. Lo shockeante es la naturalidad y crudeza del relato.


Cercana esta la historia se me viene a la cabeza la de Aibileen Clark en The Help y la escena final donde es echada de su trabajo y debe despedirse llorando de la niña a la que cuidaba y quería, mientras esta no quiere que Aibileen se vaya.


En otro extremo tenemos la visión edulcorada de la relación de una empleada domestica con la familia para la que trabaja que nos muestra Cuarón en su última película, la multi premiada y nominada Roma. La diferencia, crucial, no es el lugar que Cleo ocupa en relación a los adultos, sino la relación con los niños de la familia con los que hay un afecto sincero (que no pierden momento de decírselo) y con los cuales parece desdibujarse un poco el límite que impone la estructura de clases a las relaciones personales.

Estas historias deben interpelarnos, ya que, a pesar de la macrisis, es habitual entre sectores de clase media que en la casa haya (o se aspire) “una chica que me ayuda”, como gusta decir cierta gente que busca tapar o negar la relación asimétrica que existe, una empleada domestica, a la cual, en muchos más casos de los que se admite, a las tareas domesticas se le agregan tareas de cuidados de niñes o adultos mayores. Otras veces la dinámica de la crisis económica lleva a tener que trabajar más para sostener un nivel de vida, lo que lleva a delegar las tareas de cuidado.


Entonces, pienso en cómo manejar con les niñes esas tensiones entre esta persona que se vuelve familiar y su lugar de empleada, alguien cercano de quien igual hay que mantener distancia (como cuando Sofía le pega a su hijo en un ataque de desborde y después lo abraza pidiéndole perdón, le grita a Cleo, que presenciaba la escena, para que se vaya), y en qué enseñanza pueden tener nuestros hijes de esto.


Porque no solo están aprendiendo como tratar a otra persona sino qué lugar ocupa cada uno en la división del trabajo en la sociedad y por lo tanto en que clase nació cada uno y que expectativas se ponen en juego a partir de esto. El niño de nordelta aprendió rápidamente esa lección, los niños de Roma por y con cariño tratan de no aprenderla.


¿Cómo se explica el despido cuando se formó un vínculo? ¿Cómo se logra no solo la empatía sino el sentido de estar del mismo lado en la balanza de la injusticia social cuando hay una relación asimétrica? ¿No estamos naturalizando para nuestros hijes que hay tareas y trabajos para cierta gente y otros para otra?


Tengo más preguntas que respuestas, ya que en mis padres no podían contratar una empleada y yo hoy en día tampoco puedo (y no sé si quiero). Pero creo que estas historias nos deberían hacer pensar, ya que no es inocuo tener a quien delegar tareas de cuidado.


 
 
 

Comentarios


Papá del Loco L y del Loco E// Músico, trosko criticón y cariñoso// Militando por una paternidad consciente

Posts Destacados
Vuelve pronto
Una vez que se publiquen entradas, las verás aquí.
Posts Recientes
Búsqueda por Tags
bottom of page