BLW musical
- Pedro Garbi
- 24 ago 2017
- 2 Min. de lectura

En casa la música siempre fue algo importante, siempre suena algún disco o radios que pasaran la música que nos gusta o me pongo a tocar la guitarra. Por eso cuando entramos en el maravilloso mundo de ser padres el cómo introducir a los pibes en el mundo musical fue una preocupación.
Obviamente caímos en la trampa del mercado y de los pésimos consejos. Compramos discos de artistas famosos versionados para bebés que son un espanto, leíamos artículos aburridísimos sobre la importancia de hacerles escuchar música clásica desde la panza, prestábamos atención a discusiones sin sentido sobre que artista infantil es mejor para el desarrollo de un niño (discusiones en las que parece que de esa decisión depende el futuro de tu hijo) y cosas por el estilo.
Para mí la cosa es bastante más simple: hay que hacer BLW musical.
¿Qué es el BLW? El BLW o Baby-led Weaning es la introducción de la alimentación complementaria guiada por el bebé, o lo que es lo mismo, que el niño adopte la alimentación complementaria en base a sus necesidades y gustos. Los padres debemos poner a su alcance alimentos variados y adecuados a nivel nutricional, para que ellos elijan qué y cuanto comer. Se trata de aprovechar la curiosidad innata de los bebés, su deseo de explorar y experimentar y la capacidad que tienen de imitar a los adultos.

O sea, con la música debemos hacer igual que con los alimentos. Ofrecerles una gama variada pero que sea lo que consumimos habitualmente. Un niño no va a comer brócoli si los padres no lo comen, un niño no va a escuchar Mozart si los padres solo escuchan DES-PA-CITO :P (y no importa cuantas horas hayas pasado poniéndole Mozart a la panza). Hay alimentos que pueden comer desde el principio y otros que van a incorporar de más grande, por eso es bueno que los niños escuchen primero Piñón Fijo y no Slipknot, pero no hay riesgo si escuchan deth metal solo es probable que nos les agrade. Es más que obvio que un niño va a poder cantar con mas facilidad el payaso plin plin que la Cantata de Spinetta, la cuestión es no negarles la música que escuchamos porque “no es para niños” sino por el contrario aprovechar su curiosidad para que exploren y conozcan y después puedan elegir por si mismos. Siempre sin forzarlos, si un niño quiere escuchar las Canciones de la Granja no lo obliguemos a escuchar a Coltrane.
Creo que hay que romper esa barrera de música infantil versus música para adultos y encontrar música que podamos disfrutar en familia.


















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